Una vez hecha la introducción sobre el estrés y antes de seguir con el tema que ocupará los siguientes post, paso a comentar qué son los estresores, no antes sin mencionar a dos autores que señalan algunas características definitorias del estresor, Wheaton (1996) y Sandín (1999):
- El estresor debe implicar amenaza o demanda.
- El estresor constituye una fuerza con capacidad de alterar la integridad del organismo si sobrepasa el límite de “elasticidad” de dicho organismo.
- El estresor requiere enfrentarse de manera, efectiva, ya que de mantenerse indefinidamente produciría daño en el individuo.
- Ser consciente del daño potencial del estresor no es condición necesaria para que dicho estresor posea consecuencias negativas,
- Y un estresor puede serlo tanto porque induzca una demanda excesiva para el organismo como también por lo contrario.
Estresor: es aquella situación, estímulo o demandas del entorno que provoca la respuesta de estrés.
Existen una serie de características en común que determinan que un evento o situación sea generadora de estrés. En general, cuanto más desconocida, amenazante, variable y lejana sea la situación, mayor será su capacidad de producir estrés:
- El conocimiento previo hace que el individuo pueda contar con una determinada información en cuanto a la experiencia que se le presenta.
- El factor cambio determina la puesta en marcha de una serie de recursos para adaptarse a la nueva situación.
- La proximidad temporal hace que una situación sea más estresante.
- Los recursos disponibles (afrontamiento) hacen que se pueda resolver mejor o peor una situación estresante.
- La duración de la situación de estrés; el mantenimiento prolongado de un sufrimiento contribuye a generar un estrés sobre agregado.
- Un mismo agente puede provocar una respuesta diferente entre las personas. Lo que significa que algunas situaciones específicas afectan en mayor o menor grado a cada persona de acuerdo a la sensibilidad individual (vulnerabilidad) frente al agente estresante.
El estrés puede ser modificado en diferente grado, de acuerdo a las experiencias previas, edad y sexo, y por la influencia de factores exógenos (drogas, hormonas, dieta, etc.).
El Modelo de la valoración de Lazarus (Lazarus y Folkman, 1986), propone una serie de procesos cognitivos de valoración de la situación y valoración de los recursos del propio individuo para hacer frente a las consecuencias negativas de la situación. El estrés surgiría como consecuencia de la puesta en marcha de estos procesos de valoración cognitiva. Si el sujeto interpreta la situación como peligrosa, o amenazante, y considera que sus recursos son escasos para hacer frente a estas consecuencias negativas, surgirá una reacción de estrés, en la que se pondrán en marcha los recursos de afrontamiento para intentar eliminar o paliar las consecuencias no deseadas.