Las anfetaminas son drogas sintéticas, adictivas y neurotóxicas, son sustancias derivadas de la beta-fenil-isopropilamina y se presentan en forma de cápsulas o pastillas. Algunas de las más usadas son la benzedrina, la dexedrina y la metilanfetamina.
Efectos de las anfetaminas.
Muchos de los efectos de las anfetaminas son similares a los de la cocaína. Pueden generar adicción y su correspondiente síndrome de abstinencia, caracterizado por depresión severa y fatiga.
Los efectos a corto plazo del consumo de anfetaminas se incluyen:
- Aumento de la frecuencia cardíaca.
- Aumento de la presión arterial.
- Disminución del apetito.
- La dilatación de las pupilas.
- Los sentimientos de felicidad y poder.
- Reducción de la fatiga.
- Insomnio, agitación.
- Psicosis paranoide.
- Alucinaciones.
- Comportamiento violento y agresivo.
- La pérdida de peso, temblores…
Las anfetaminas son estimulantes del sistema nervioso central. Su principal acción es sobre los sistemas neurotransmisores de dopamina y norefedrina, cuya producción aumenta. Las anfetaminas pueden favorecer la liberación de dopamina, bloquear la recaptación de dopamina, inhibir el almacenamiento de dopamina en las vesículas y la destrucción de dopamina por enzimas.
Importante: Metanfetamina.
La metanfetamina o ‘cristal’ es una variante de la anfetamina cuyo consumo está creciendo masivamente en los últimos años. Aunque al principio la droga comenzó a usarse en ciertas áreas urbanas del suroeste de Estados Unidos, se ha extendido ya por todo ese país, su vecino Méjico y otros lugares del mundo.
La metanfetamina es un estimulante altamente adictivo que está relacionado con serios problemas de salud, incluyendo la pérdida de memoria, agresividad, comportamiento psicótico y daño potencial a corazón y cerebro. También contribuye a transmitir enfermedades como la hepatitis y el SIDA.