La metilendioximetamfetamina o MDMA se conoce popularmente como éxtasis, ‘Adam’ o ‘XTC’. Es una droga sintética y psicoactiva, químicamente similar al estimulante anfetamina y al alucinógeno mezcalina.
Los consumidores de éxtasis aseguran que favorece las sensaciones de desinhibición y relajación, que aumenta su capacidad perceptiva, el sentimiento de placer y de energía.
Muchos de los problemas que enfrentan los usuarios de MDMA son similares a los producidos por el uso de anfetaminas y cocaína. Estos son:
- Dificultades psicológicas, incluyendo confusión, depresión, problemas para dormir, ansias de usar la droga, ansiedad severa y paranoia durante el uso y a veces semanas después de usar la MDMA (en algunos casos se han informado episodios psicóticos).
- Síntomas físicos tales como tensión muscular, contractura involuntaria de la mandíbula, náuseas, visión borrosa, movimientos oculares rápidos, desmayo y escalofríos o sudores.
- Aumentos en la frecuencia cardíaca y la tensión arterial, lo cual representa un riesgo particular para personas con enfermedad circulatoria o cardíaca.
- Los usuarios crónicos de MDMA tienen un rendimiento menor que los que no lo toman, en ciertos tipos de pruebas cognitivas o de memoria, aunque algunos de estos efectos pueden deberse al uso de otras drogas en combinación con la MDMA.
- En ocasiones raras pero impredecibles, puede producir un aumento agudo de la temperatura corporal (hipertermia), que puede causar insuficiencia hepática, renal o cardiovascular o inclusive la muerte…
Otras drogas que son químicamente parecidas a la MDMA, como la MDA y la PMA, también se venden en ocasiones como éxtasis. Estas drogas pueden ser neurotóxicas o crear riesgos adicionales para la salud del usuario.
Además, las tabletas de éxtasis se pueden adulterar con otras sustancias como efedrina (un estimulante), dextrometorfano (un antitusivo), ketamina (un anestésico de uso principalmente veterinario), cafeína, cocaína y metanfetamina. Aunque la combinación de MDMA con una o más de estas drogas puede presentar peligros adicionales, en algunos casos los usuarios de MDMA también consumen otras sustancias adicionales como marihuana y alcohol, lo cual pone al consumidor en un riesgo aún más alto.
No existen tratamientos específicos para el abuso y la adicción a la MDMA. Los tratamientos más eficaces para el abuso y la adicción a las drogas en general son las intervenciones cognitivo-conductuales diseñadas para modificar el pensamiento, las expectativas y los comportamientos del paciente relacionados con el uso de drogas así como para aumentar su capacidad de enfrentarse a los factores de estrés de la vida. La participación en grupos de apoyo para personas que abusan de las drogas, en combinación con las intervenciones conductuales, puede ser eficaz para respaldar una recuperación a largo plazo sin recaídas. En la actualidad no existen tratamientos farmacológicos para la adicción a la MDMA